El año pasado me regalaron una agenda grande, de tamaño A4 con días en página entera. Para mi eso era como un lienzo en blanco. No sé en qué punto de enero empecé a hacer algo que me ha llevado todo el año. Cada día de la semana, en la página del día, escribía algo bajo varios epígrafes, "driking, eating, listening, wanting, needing, enjoying, feeling, wearing..." Eso precisaba de una reflexión sobre lo que iba a poner en cada uno de los puntos. Los había fáciles, como "drinking" y "eating" aunque a veces me dedicaba a explicar por qué había elegido una bebida o comida en concreto, y eso al final era un motivo más de introspección. Los había más difíciles "wanting" y "needing" que me obligaban a buscar qué cosas quería y necesitaba, no solo en mi vida, cosas físicas, sino para mejorar como persona.
Este año la agenda es más pequeña, caben cinco o seis líneas cortas a una letra diminuta. Eso me obliga a elegir una cosa cada día y escribirla. En su momento pensé en solo escribir lo bueno, pero no he podido. A veces también hay que contar lo malo.
He rellenado cada día de Enero, no siempre en el día y no siempre con la idea que tenía en mente, pero lo he hecho. Espero seguir haciéndolo todo el año.
Este año la agenda es más pequeña, caben cinco o seis líneas cortas a una letra diminuta. Eso me obliga a elegir una cosa cada día y escribirla. En su momento pensé en solo escribir lo bueno, pero no he podido. A veces también hay que contar lo malo.
He rellenado cada día de Enero, no siempre en el día y no siempre con la idea que tenía en mente, pero lo he hecho. Espero seguir haciéndolo todo el año.
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