"Labyrinth ver2" by Source. Licensed under Fair use via Wikipedia.
Inauguro hoy una serie de entradas con mis cosas favoritas de siempre. En este caso elijo una película. He debido ver "Dentro del laberinto" unas veinte veces. Es una película que no me canso de ver y además no pasa el tiempo por ella.
La protagonista, Sarah (una jovencísima Jennifer Connelly) vive en un mundo de fantasía, le gusta disfrazarse y jugar a los castillos, tiene 15 años y se muestra reticente a abandonar la infancia, la adolescencia y todas las decisiones que ello implica le asustan. Una noche en la que se queda al cuidado de su hermanito, sin querer, invoca a los goblins para que se lleven al bebe y cual es su sorpresa ¡los goblins aparecen y se lo llevan! En ese momento empezará la búsqueda del niño para volver a traerle a casa.
El laberinto está plagado de seres extraños salidos de la imaginación de Jim Henson. Hodgle es el encargado de acompañar a Sarah por los pasadizos, con la misión directa del propio Goblin King (Un fantastico David Bowie, haciendo de David Bowie) de llevarla de vuelta al inicio. Sarah tiene 13 horas para resolver el laberinto y llegar al castillo, o el rey se quedará con él para siempre.
Toda la historia es una metáfora del paso de la infancia a la ya mencionada adolescencia. Se supone que al hacerlo dejamos de jugar y con ello perdemos mucha de nuestra inocencia. Cuando Sarah, al final. mirando al espejo vuelve a ver a sus amigos, estos le dicen que siempre puede contar con ellos para lo que necesite, y ella contesta lo que hubiera contestado yo, que siempre les va a necesitar.
No hay que dejar de soñar y maravillarse, de imaginar mundos nuevos y de ver la vida como un niño. No hay que dejar de jugar, aunque haya alguien que nos mire raro, no os preocupéis, es envidia.
Mi escena preferida es la de la canción "Magic Dance", mi personaje favorito Ludo ("las rocas son amigas") con una mención muy especial a Sir Dydimus, el zorro que es caballero de reluciente armadura con montura de perro miedica, mi decorado favorito el de las escaleras del final.
Me llegué a aprender la estrofa que Sarah tiene que recitar para liberarse del rey goblin, aunque ya se me ha olvidado. La volveré a aprender porque no quiero olvidar la fantasía y además quiero volver a jugar con los bichejos adorables que habitan en los pasajes del laberinto.
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